A veces pasan cosas que cambian el curso de las cosas. Un pequeño detalle puede determinar tu vida de una forma espectacular.
Los errores… duelen tanto… pero surgen para cambiar algo de tu vida que está estancado y que necesita volver a moverse. Un error sirve para empezar de nuevo.
Hacen falta los errores para seguir creciendo. Porque, a veces, para seguir creciendo hay que agacharse… agacharse hasta tal punto que puede que te sientas pisoteado… pero es necesario para ver las cosas con distinta perspectiva, con una perspectiva más nítida.
Con el paso del tiempo todos aprendemos que la vida es dura, que puede que haya más momentos malos que buenos, pero vale la pena pasar por esos malos momentos para llegar al punto en el que estemos a tres metros sobre el cielo, en todos los sentidos.
Hace tiempo tuve la oportunidad de pedir un deseo. Pedí ser feliz. De esto hace ya unos dos años. Entonces no me daba cuenta de que no se puede pretender ser feliz sin antes pasar por unas “pruebas” de dolor que nos pone el destino. Me pregunto cuántas me quedan a mí por pasar, porque aún soy muy joven… aunque ya he pasado por momentos muy duros, errores que nunca me perdonaré.
Sin embargo, tal vez tengo que agradecer que cometiera esos errores, porque, sí, los he pasado con muchísimo dolor, pero eso me ha hecho crecer. Me ha tenido que estallar todo en la cara para abrir los ojos, por eso tengo todo el rostro lleno de sangre.
Y, entonces, me pregunto si debería dar las gracias a todos aquellos que alguna vez me han hecho daño, porque sin ellos nunca hubiera sido posible crecer. Y, es que, todas las personas, por mucho que las queramos, en algún momento de nuestra vida nos decepcionan, y nosotros también las decepcionamos a ellas. Pero en esos momentos es donde tiene que existir el Perdón…
Aunque ahora que lo pienso… ¿perdón por qué? ¿Por no cumplir unas expectativas que tú habías creado de mí…? Si entendería que te tuviera que pedir perdón por haberte hecho daño, pero no por decepcionarte… ya que cada uno es como es, y es muy difícil dejar de serlo para estar al lado de alguien… Y ahí es cuando debe aparecer la capacidad de querer a ese alguien aceptando todos sus defectos, pero a la vez identificando sus virtudes… porque también hay que tener coraje para decir que lo has hecho mal, y para reconocer que, al fin y al cabo, has cometido un error…
No hay comentarios:
Publicar un comentario