sábado, 9 de abril de 2011

El tiempo

Dicen que el tiempo cura las heridas... Yo creo que no es cierto, que sólo las calma, pero éstas siguen ahí por siempre. Y te das cuenta de eso cuando te rozas esas heridas, porque duele... y mucho.
Y, entonces, creces, eso es lo que caracteriza al paso del tiempo. Aunque, a veces, éste sigue en movimiento y permaneces estático, esperando crecer aún más para aprender a saber reaccionar ante los reveses de la vida. Y cuando miras hacia atrás, hacia tu pasado, no recuerdas nada. El tiempo borra los recuerdos. Eso me pasó a mí, y es muy triste.
Aunque, en ocasiones, el tiempo causa el efecto contrario. Hace unos años una persona se fue de mi lado durante unos meses, y el paso del tiempo, el tiempo que llevaba sin verle hizo que, cuando lo vi, le diese un abrazo tan fuerte que hizo que juntos recordásemos de nuevo eso que el tiempo borró...

Hoy, por mi propia experiencia, yo diría que el tiempo pasa demasiado rápido... No es como un reloj de arena que cuando quieres pararlo le das la vuelta y empieza de nuevo. Más bien sería como si esa arena fuese desde el cielo hasta el infinito, sin detenerse Jamás.
Sí, es cierto que a mis dieciséis años aún me queda mucho por vivir, pero quisiera que el tiempo fuese a paso de tortuga, de mi mano, pudiéndolo controlar. Porque... tengo miedo, ya que ayer abrí los ojos y me encontré en 1º de Bachillerato, eso que yo veía tan lejos hace apenas cinco años. Y lo peor es que este miedo seguirá Siempre dentro de mí, y más, cuando veo a mi alrededor a personas mayores sin fuerzas y sin recuerdos, sin parar de crecer; sólo sobreviviendo, no viviendo... Y no quiero que me pase eso a mí. Porque, al fin y al cabo, lo que más me aterra no es que el tiempo pase, sino que se borren los recuerdos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario