El otro día pasé la hoja del calendario, otra más. A veces me gustaría darle la vuelta al calendario para que este tiempo se vuelva a repetir, porque ahora sí sabría cómo actuar ante ciertas situaciones, aunque ante otras seguiría estando bloqueada.
¡Anda, mira, si es diciembre! Ni me había dado cuenta, de no ser por el frío, claro… Porque tengo todo el cuerpo congelado. Mira mi mirada, está congelada; mi sonrisa también lo está. Lo cierto es que mis palabras también están congeladas, por eso no me sale la voz.
Y últimamente tampoco me funciona la memoria, aunque a ti sí te recuerdo, pero es muy extraño, porque no te dejas ver.
Esta mañana he salido a la calle y estaba todo blanco debido a la nieve, incluso el aire. Y he cogido un poquito de esa nieve y he destapado un recuerdo de mi vida, un recuerdo triste. Y, entonces, he mirado a lo lejos y he visto que en la inmensidad seguías estando tú… aunque pronto te has difuminado con la niebla.
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