Todavía recuerdo esa Beatriz del pasado. Esa niña tímida, dulce, sonriente, tan callada, tan perdida… y siempre refugiada en su ingenuidad, sin saber lo que pasaba a su alrededor.
Sí, sigues siendo aquella niña, pero con la pequeña gran diferencia de que ahora no eres tan ingenua. Que el paso del tiempo te ha hecho ver que la vida se compone de “lecciones”. Sucesos que te van pasando para que aprendas, para que llegue un día en el que sepas cómo actuar ante situaciones difíciles, situaciones que con dieciséis años te bloqueaban.
A veces piensas que no vale la pena seguir. Que todo es tan duro que no tienes fuerzas para afrontar lo que venga. Te invade un espasmo de insatisfacción y te bloqueas, cuando la única cosa que sabes hacer es llorar, incluso, a veces, no te quedan ni fuerzas para ello.
La vida sigue su curso, el tiempo nunca se detiene. Todo continúa en movimiento y por momentos tú permaneces estática, sin saber qué camino escoger y cómo afrontarlo para seguir adelante. Y entonces ahí es cuando una persona especial te regala una sonrisa y te da su mano para que vayas con ella por el camino correcto. Y te das cuenta de que no estás sola, por mucho que tú creas que lo estás. Porque sí, es cierto: puede que no tengas ciertas personas contigo que desearías, y que no todas sean lo que parezcan ser, pero debes estar orgullosa, porque esas poquitas personas darían por ti lo que fuese, y lo puedes comprobar cada vez que estás mal y ellas están contigo.
Aunque muchas veces desearías estar sola, y es curioso, por que a ti te aterra la soledad. Pero a veces esa es la única forma de aprender, reencontrándote contigo misma.
Y, entonces, vas aprendiendo que no todo es camino de rosas. Que hay pinchos, y flores marchitas. Pero es ahí donde necesitarás de tu coraje y valentía para dejar todo eso atrás, y buscar flores hermosas; no tienen por qué ser Rosas… hay muchas más. Pero para ello deberás ser fuerte. Deberás echarle valor y afrontar lo que venga. Deberás hacerte inmune a todos esos insultos gratuitos, a todos esos ojos envidiosos. Simplemente porque es así, ley de vida, y no puedes llegar ahora tú y cambiar el curso de la vida cuando nadie lo ha cambiado durante tantos millones de años. Porque estoy segura de que hace mucho, mucho tiempo, más allá de la prehistoria, la gente seguía sufriendo de la misma forma que hoy lo haces tú… Así que no temas. Podrás salir adelante igual que todos lo han hecho.
Es cierto que a veces lo único que te apetece es llorar. Y llorar no es nada malo… lo único que te pido es que no gastes tus lágrimas por algo que tendrá fácil solución. Cuídalas y dale importancia a cada una de ellas.
Eso de llorar por alguien nunca me ha parecido muy justo. Porque nadie merece tus lágrimas, y quien las merece no te hará llorar…
Es cierto que perderás gente querida, y esas pérdidas te harán sufrir muchísimo… pero también es cierto que si pierdes a esas personas es porque tu destino no era junto a ellas… Y, entonces, cuando pase el tiempo, te reirás mucho recordando el dolor que sentías por alguien que ya no será más que un lejano recuerdo…
Si deseas algo con mucha fuerza, déjalo en libertad… Si vuelve a ti, será tuyo para siempre. Si no regresa, no te pertenecía desde un principio…
Para dejarlo en libertad lo pasarás terriblemente mal, como ya lo has pasado, pero a la larga eso te hará mucho más fuerte.
Recuerdo cuando hace mucho tiempo conociste a aquella persona, tan perfecta… al menos eso creías… y también recuerdo cuando dejaste de verla. Fue duro, muy duro, cómo nadie sabe; sólo yo sé por todo lo que pasaste. Pero mírate ahora… eres mucho más fuerte, ¿no ves?
Tengo que reconocer que te vuelves más débil al pensar en tu pasado. Pero es por ello por lo que debes mirar hacia delante, hacia el futuro. Porque… lo pasado, pisado.
Y además, tienes algo a tu favor: a ti te encantan los nuevos retos; te aburres de la rutina. Aunque también es cierto que te aterran los cambios que tú no eliges, por eso estás tan confusa…
Porque en cuatro años tu vida ha cambiado tanto… quién iba a imaginar que hoy serías la chica que eres ahora… Te has vuelto más seria. Tu mirada se ha vuelto más felina. Y tu corazón se ha vuelto incontrolable. Por eso sientes tanto miedo, porque no controlas tus sentimientos y has llegado al punto de pasarlo mal por un despiste, por un error quizás… aunque nunca podría imaginar que Querer fuese un error, ni que estuviese prohibido… como el Querer que sientes tú hoy, y que sentirás siempre.
Aunque el miedo, en parte, no es malo. Lo malo es que el miedo domine tu vida, porque, entonces, no tendrás vida… sólo miedo. Por tanto, deberás clavarle la mirada al miedo, de tal forma que sea él el que huya de ti. Y te darás cuenta de que nadie nunca podrá contigo, ni cuando dañen profundamente tu corazón… Porque estás aquí para aprender, aprender esas lecciones de las que ya te hablé. Con algunas deberás estudiar mucho, deberás caerte y levantarte cien veces hasta abrir los ojos; con otras, con una simple caída te bastará para remediar tu error, o, al menos, te ayudará a ser más previsible la próxima vez, para que no te frenes y puedas llegar a la meta. A esa meta que está al final de esos escalones de los que te caes una y otra vez.
Por eso te pido una última cosa: Beatriz, prométeme que Jamás te rendirás pase lo que pase, ya que te vuelvo a repetir que no todo en esta vida es bueno. Y, créeme, llegará un día en el que te despiertes y seas la persona más feliz del mundo con quien realmente quieres a tu lado.
:)
ResponderEliminar