lunes, 9 de mayo de 2011
Caminaba lentamente, estaba confusa... Tenía la cara empapada, no podía parar de llorar, o, simplemente, no quería. Buscaba con la mirada un hombro seco que recogiera sus lágrimas, pero nadie la abrazaba. Todos esperaban de ella una sonrisa, con la que siempre empezaba el día y con la que continuaba por la noche; su sonrisa... hoy parecía haberla olvidado. No sabe por qué ya nada le hace sentirse bien. Quiere que el aire frío roce su piel, le encanta esa sensación, le hace sentirse viva, más cerca de sus sueños... Pero ya no tiene frío, ahora está congelada.
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