Atravesamos una crisis de valores tremenda, nadie que haya vivido en épocas de paz puede imaginárselo. Los niños que una vez se maravillaron al ver una paloma muerta caminan ahora entre cadáveres humanos degollados sin sorpresa alguna. El amor es ahora como los fantasmas, en boca de todos, pero no ha sido visto por nadie. La compasión ya no es una característica humana. Se venden personas por montones. Las familias se dan la espalda entre ellos. Hay nefastos negocios de carne humana. Es verdad, provoca asco asomarse por la ventana. Lo que un día fue el lugar de tantas especies es hoy un holocausto. Cada rincón de la Tierra es un escondite del cual no podemos escapar del miedo que se respira día a día.
Hoy satanizan a los homosexuales, pero no a los asesinos.
Hoy condenan a quien aborta, pero no a quien abusa.
Hoy la iglesia come de un banquete que le es prohibido a los más necesitados.
Hoy se canta sobre caridad con micrófonos de oro macizo.
Hoy se predica no fumar entre humo de tabaco.
Nos estamos ahogando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario