No me gusta madrugar, pero sí dormir hasta tarde. Me encanta el frío, pero prefiero el calor. Me embobo con la lluvia y con su aroma a tierra mojada. Me gusta el verde, el azul y el amarillo, aunque no sé por qué, supongo que porque simbolizan esperanza, vida, ilusión, luz, posibilidad. Creo que nada es imposible y todo se puede lograr; si puedes hacer algo lo haces y si no puedes lo intentas, el “no” ya lo tienes. Odio a los cobardes y a los que se pasan de valientes. Odio a los lloricas, pero sin embargo veo a alguien llorar y se me ablanda el corazón de piedra. Normalmente estoy siempre en mi mundo. Me gusta el cambio que estoy dando, es todo tan dulce. Siempre estoy planeando todo con mucha antelación, pero no me gusta ser así. Prefiero pensar y observar, que hablar. Me gusta llevar las uñas pintadas, y también largas, pero no puedo. Me gustan las fotos “infragantis”, pero sólo tengo las que todo el mundo sale preparado y posando. Me encanta la playa a la luz de la luna. Generalmente no me da miedo nada, pero me dan pánico los bichos voladores, sobre todo los que pican. Me encantan las noches de verano, y dormir con la ventana abierta y arropada con la sábana, y además, no me queda más remedio, porque por la mañana las moscas se posan encima de mí y me hacen cosquillas. Me gusta la pasta, me gusta la pasta, ¿he dicho que me gusta la pasta? soy adicta a la pasta, y hablando de adicciones, también soy adicta al tuenti, todos los días digo que tengo que borrarlo, pero sé que soy incapaz. Me encantan los pantalones cortos. Los tacones. Salir por la noche y proponerme no volver con ellos en la mano. Me encanta Venecia, e Irlanda, y no me gusta Madrid, demasiado revoloteo. Me encanta el deporte, me tiraría al vacío desde un paracaídas. Me encanta hacerme fotos haciendo el tonto, pero luego las borro porque me dan vergüenza. Me encanta cantar en la ducha, y tirarme tres horas bajo del agua caliente hasta que se empañe el cristal entero de vapor. Me gustan los olores porque me recuerdan cosas. Me gustan las canciones porque me recuerdan cosas, y más si son de piano. Me encanta gritar llena de adrenalina cuando estoy en una montaña rusa. Lo admito, me encanta rayarme, y ponerme nostálgica. Leer privados y mensajes de hace meses y recordar. Me encantan los venazos que me dan, aunque a veces me doy vergüenza ajena. Me gusta que la gente me mire y se crea que no me doy cuenta. No me gusta el verbo olvidar, ni tampoco el verbo odiar. No odio a nadie, la mayoría de la gente me es indiferente. Me encanta liarla, aunque tenga que soportar esa vergüenza a mí misma cuando me acuerdo de todo lo que hice la noche anterior. Mi padre está obsesionado con la buena alimentación y mi madre con el estudio, pero los quiero. Mi hermano se enfada en seguida, pero me gusta cuando hablo con él y cuando vemos “perdidos” juntos. Mis amigas son lo mejor que tengo, y sé que siempre las tengo conmigo, aunque a veces yo no lo crea. Me gusta hablarte y que no me oigas, y desesperarme. Me gustan las pelis de miedo, pero a veces veo sombras por la noche. Me gusta llorar con pelis “noñas”, y soñar despierta. Digo muchas mentiras, y algunas son para autoengañarme. Tengo mucha paciencia, pero sólo con las personas. Le tengo vergüenza a muchas cosas, y miedo escénico, aunque éste lo voy superando poco a poco. No me gusta nada la monotonía, la rutina me aburre mucho, pero no me queda más remedio. Mi mejor amiga me considera tímida, valiente y especial, aunque lo último no sé por qué. Me encanta cortarme el pelo, pero quiero tenerlo largo, muy largo. No le tengo miedo al daño, pero sí al dolor. A veces me sorprendo a mí misma, ¿y tú creías conocerme?
Bea
Bea
que suerte tienes de conocerte.
ResponderEliminarEncantada de haberte leido.
Todos nos conocemos más de lo que creemos... solo tienes que tomarte un café contigo misma.. y descubrir esos mundos mágicos de tu interior; salir de esa jaula de la cual solamente tú tienes la llave, y saltar al vacío para conocerte mejor y ver que no tienes límites en esta vida...
ResponderEliminarUn saludo