Ella la llamó, pero no sabía para qué, la verdad es que pensaba que le iba a dar las gracias, pero no fue así. Cuando Ella empezó a hablar se dio cuenta de que era mucho mejor que eso: le estaba aconsejando y le estaba dando fuerzas.
Estaba callada, sin saber qué decir, porque un ser tan grande como lo es Ella no puede oír su voz tan débil, por mucho que Ella diga lo contrario; tiene que entender que no puede cambiar su pensamiento tan rápido, necesita tiempo.
Entonces, sólo escuchaba, haciendo algún gesto insignificante, pero poniendo en su voz toda la atención del mundo, incluso más. Todo cuanto decía era cierto, todo cuanto Ella decía le hacía reflexionar en ese momento, pero hubo algo de lo que aún le hace reflexionar, y que sabe que Ella lo ha aprendido con muchísima experiencia:
"La vida ya te va a tirar piedras por si sola, no te las tires tú también... porque si haces eso, si haces eso caes, caes y, entonces, esas piedras podrán contigo. Quiérete, créete que eres un ser especial, porque si tú no crees eso, nadie más lo creerá".
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