Anoche jugamos al absurdo y estúpido juego de los hielos, de pasar el hielo con tu boca, a la boca de otra persona, mientras se va deshaciendo.
Una de las veces que tú me lo pasaste a mí, nuestros labios inferiores se rozaron por una milésima de segundo... Y fue increíble.
No hay comentarios:
Publicar un comentario