Una chica rubia de unos trece años viajó a Marruecos. En Marruecos conoció a un hombre que pedía dinero en la calle. Se acercó a él, le dio unas monedas y él le preguntó que de dónde era. Ella respondió que de Barcelona. El hombre le dijo: "Sois muy afortunados por todo lo que tenéis en España, pero recuerda una cosa: Vosotros tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo".
A la vuelta de Marruecos, la chica se dio cuenta de que todo el mundo tenía el tiempo programado y siempre hacía las cosas pensando en lo que vendría después. Sin embargo, esa gente sólo disfruta del presente y, sin tener nada, se siente mucho más afortunada que nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario