miércoles, 9 de noviembre de 2011

Un ser tan pequeño en un universo tan grande

Ahí está la luna, deslumbrante, elevada, albina, contrastando con el cielo oscuro y negro de la noche, desprendiendo una aureola de color anaranjado de contorno, y de tono blanquecino y transparente conforme va llegando a su núcleo.
Ahí está, rodeada de nubes que la acompañan a iluminar esta pequeña parte del planeta que mi ventana me deja ver.
Ahí está, tan perfecta.
Parece estar siguiendo a una pequeña luz que brilla a su lado, que tal vez podría ser un avión. Pero sólo tal vez, pues también adopta forma de estrella.
No importa que haya cientos de nubes, pues todos estos frágiles elementos forman un resplandor fugaz tan bello que hace ver lo magnífico que es el universo.
Tan impresionante.

Y yo, lejos de lo extraordinario, me pregunto: ¿Qué tan pequeña soy, que, ni tan siquiera, soy capaz de iluminar mi pequeño corazón cuando está totalmente colmado de sombras?

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